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La última voz de la radio

Terror sobrenatural

La última voz de la radio

Una grabación anticipa lo que pasará seis minutos después.

92 páginas · 12 capítulos · PDF en español

$9.99

La historia

Mara Sanz llega a una emisora cerrada para digitalizar su última bobina. A las nueve y nueve escucha el golpe de una taza; seis minutos después, la taza cae de verdad. Mientras una tormenta amenaza el acceso a la estación, nuevas voces anticipan peligros que todavía pueden evitarse. Con un microbús en la carretera y una señal que parece conocer sus movimientos, Mara tendrá que decidir qué avisos creer y qué órdenes desobedecer. Una noche de grabaciones imposibles, silencios tensos y voces demasiado familiares.

Dentro de esta edición

  • Novela corta ambientada en una emisora cerrada durante una noche de tormenta.
  • Mara Sanz investiga grabaciones que se adelantan seis minutos a los acontecimientos.
  • Ilustraciones atmosféricas, croquis, inventarios y transcripciones integrados en el relato.
  • Historia independiente con final cerrado, según la documentación editorial.

Texto seleccionable e índice enlazado. Lectura sin conexión después de descargar. Sin aplicaciones de pago obligatorias.

Leer las primeras páginas

MUESTRA · INICIO DEL CAPÍTULO 1

A las 20:40, Mara Sanz sostuvo el paraguas entre el hombro y la puerta del coche para sacar la mochila. La lluvia había empapado el asiento durante los pocos segundos que tardó en encontrar el freno de mano. Llevaba tres horas conduciendo y aún tenía en los auriculares, aunque se los había quitado, la respiración de una mujer cuyo documental debía entregar el lunes.

La estación ocupaba la parte llana de la loma. Bajo el porche orientado al sur había dos macetas vacías y una silla recogida sobre otra. Más arriba, los tirantes de la antena desaparecían en la oscuridad. Un cartel municipal anunciaba el desmontaje; alguien lo había sujetado con demasiadas bridas y la esquina inferior golpeaba la pared. Mara alumbró el camino hasta la entrada antes de cerrar el coche.

El hombre que abrió llevaba una taza azul de esmalte. La sostuvo lejos del cuerpo al apartarse para dejarla pasar.

—Mara Sanz —dijo él—. Pensé que ya no subía.

—He perdido el desvío. ¿Rubén?

—Vidal. Deje eso aquí, que escurra.

Señaló una cubeta bajo el perchero. Mara metió el paraguas y dejó caer la mochila sobre una silla. Rubén tenía sesenta y un años, según la ficha del responsable de acceso, pero el esfuerzo con que cerró la puerta le pareció de alguien mayor. Probó el picaporte dos veces.

La puerta interior estaba abierta; desde control llegaba un soplido de altavoz que acompañó toda la presentación. En el vestíbulo seguía instalado un teléfono fijo. Mara agradeció verlo: su móvil había perdido cobertura en la última curva. En la pared, un almanaque reciente convivía con un aviso sobre tarifas de publicidad escrito a máquina. Era viernes, treinta de octubre de 2026. La estación llevaba cerrada al público desde 2001.

—¿Sigue viniendo a diario?

—Cuando hace falta.

Rubén limpió con el pulgar una gota del borde de la taza.

—Hoy hace falta usted.

En control olía a papel húmedo y a la tela de las sillas viejas. La mesa ocupaba el centro; al este, un cristal permitía ver el locutorio. Dos micrófonos permanecían inclinados hacia asientos vacíos. Rubén encendió las luces del archivo, al oeste, y le mostró estantes donde la retirada de cajas había dejado rectángulos limpios. Al norte empezaba un corredor.

—Al fondo está el cuarto de retorno. La salida trasera da a una marquesina. Si necesita fumar, mejor allí.

—No fumo.

—Mejor todavía.

Mara volvió a control. Sobre la mesa había una carpeta municipal y una caja de cinta. Sacó el contrato de su mochila para comprobar la referencia. Digitalización de la última bobina, comprobación de contenido y cierre de inventario. Había aceptado la tarifa sin discutir porque la secretaria le había asegurado que sería una tarde de trabajo. A sus treinta y cuatro años, Mara todavía calculaba mal cuánto duraban las tardes ajenas.

Avisos de contenido

Amenazas y situaciones de peligro; aislamiento durante una tormenta. Peligro de accidente de tráfico y caídas; lesión de tobillo descrita sin detalle gráfico. Referencia a una muerte en un incendio. Lenguaje malsonante ocasional.

Sobre esta edición

Ficción original desarrollada con asistencia de inteligencia artificial, declarada en los créditos. Personajes y documentos narrativos ficticios.

Antes de abrir el libro

¿Tengo que leerlos en orden?

No. Son historias independientes; puedes empezar por la que más te intrigue.

¿Necesito una aplicación de pago?

No. Son archivos PDF que puedes leer con un visor compatible en celular, tablet o computadora. El tamaño del texto y el zoom dependen del visor.

¿Tienen sonidos, animaciones o sustos?

Los libros combinan narración, ilustraciones y documentos ficticios. No contienen audio automático, animaciones ni formularios rellenables.

¿Puedo leer sin conexión?

Sí, una vez descargado el PDF.